Carnaval 2019
Rio de Janeiro, Brasil


Paraíso

Ruido ruido ruido,
La calle tomada,
La ciudad alterada.

Un espacio único en el mundo, un momento perfecto en el que caminas por la calle, semidesnuda y nada pasa. La fiesta sigue, los autos se detienen, el vecino no te mira, no te calla. La gente es tanta, es tanta la gente que no hay nada, nada que pueda reprimirlos, somos muchos más.
Es 2019, año en que Bolsonaro salió electo, y no es necesario determe a describirlo cuando en los blocos se escucha “He Bolsonaro vai tomar no cú”, en pleno espacio público, en frente de la policía una orda de gente le dice al presidente del país que se vaya a la mierda.
Y la fiesta sigue. Protesta entre tambores, entre escarcha brillante y multicolor se preguntan ¿Quién mandó a matar a Marielle Franco?. Bailas en la arena, en la vereda, en la calle, en el parque y gritas “Se cuida, se cuida, se cuida seu machista, a América Latina vai ser toda feminista”. Todo el mundo bebiendo, y cuando digo todo es todo, cerveça, caipiriñas van, drogas vienen, bailan, saltan gritan, se apropian de la calle. No hay hora de término, son 10 días de una ciudad que se transforma para dar espacio al Carnaval do Brasil.
El carnaval se inició como represión y regulación de la Samba que nació en las favelas, con los años la misma música revolucionaria que significaba el único momento de libertad para la población esclava latino afroamericana, pasó a ser custodiada por los blancos y hoy pareciera hacer honor a su origen cuando tapizan las calles en consignas de demandas, cuando gritan “Lula Livre”. 
La fiesta es su arma, que no pare la fiesta.